Su vínculo con el sector inmobiliario viene de lejos, siempre ha estado rodeada de él, observando todo, aprendiendo y cuestionando ciertos detalles que no le parecían los correctos. Fue en 2021 cuando decidió dar el paso y comprobar por sí misma cómo era realmente desde dentro, y la experiencia confirmó lo que ya intuía: era su vocación, había encontrado su sitio, pero también corroboró que había muchas prácticas con las que no se sentía cómoda. Quería hacerlo, pero de otra manera.
Sus clientes destacan su cercanía, implicación y su transparencia a la hora de comunicar. Para Ana, estos factores no son una estrategia, es la única forma de trabajar correctamente.
Fuera de la oficina su mundo gira en torno a sus animales, que forman parte también del día a día de la empresa, especialmente su perrita Bhura que tiene su propio espacio en la oficina, lejos de los clientes porque también entiende que no a todo el público le agrada de la misma forma. Esa sensibilidad es la misma que traslada a cada cliente, a los que recuerda con cariño y agradecimiento.
Cercanía, organización y perfección de cada detalle.
Implacable, estratégico y constante serían las tres palabras que mejor le definen.
Empezó en este sector que tanto le apasiona en 2016. Al principio no le dieron ni una mesa donde trabajar, probablemente por lo joven que empezó, pero no tardó mucho en demostrar que valía para ello y acabó siendo el responsable de la oficina. En todo este tiempo Emilio ha desarrollado un profundo conocimiento del mercado inmobiliario, lo que le permite asesorar con seguridad tanto a vendedores como a compradores.
Su mayor valor es su capacidad para encontrar soluciones, donde otros ven problemas, él siempre encuentra la manera de que las operaciones puedan cerrarse exitosamente, hasta las más complejas.
En su tiempo libre le gusta sentir la libertad en la carretera encima de su moto, otra de sus pasiones desde bien joven al igual que el sector inmobiliario.
Después de años trabajando en el mismo sector pero en diferentes zonas, Ana y Emilio se conocieron trabajando en Leganés, no tardaron mucho en congeniar gracias a su pasión por el sector y a encontrar las mismas carencias: falta de transparencia, presión innecesaria a los clientes y un enfoque centrado únicamente en la facturación y no en las personas.
Así fue como decidieron crear su forma de trabajar, creando su propia marca inmobiliaria.
Hoy trabajan felices en su inmobiliaria, haciendo que los clientes entiendan cada paso, contando la versión clara de las operaciones aunque a veces no sea muy bonita de escuchar, y en la que el objetivo claro es hacer las cosas bien y que sus clientes se alegren al verles por la calle o les vengan a visitar solo para saber qué tal les va con su proyecto.
El nombre de Línea 12 no es casualidad, representa la conexión entre las ciudades donde han trabajado antes de conocerse: Leganés, Alcorcón, Móstoles, Getafe y Fuenlabrada.
En lo personal son dos grandes amigos, Emilio aprendió a querer a los animales de Ana, pero Ana sigue sin tener ningún tipo de relación con las motos.
Hoy ofrecen un servicio inmobiliario completo, con un alto nivel de especialización, pero con un enfoque claro: personas antes que propiedades.
La misión de Línea 12 proyectos inmobiliarios es clara: hacer inmobiliaria sin trucos.
En Línea 12 ofrecemos un servicio inmobiliario basado en tres pilares fundamentales: la transparencia, los conocimientos del sector y la cercanía. Acompañamos a cada cliente en uno de los procesos más importantes de su vida, con seguridad y confianza.
Trabajamos para que cada operación de compra-venta se realice con criterio, con claridad y cuidando cada detalle del proceso.
Nuestro objetivo no es solo cerrar operaciones, sino que cada cliente entienda lo que está haciendo, se sienta respaldado y tome decisiones informadas.
Nuestra visión es convertirnos en una referencia inmobiliaria, no por volumen, sino por la calidad del servicio y la confianza que generamos en nuestros clientes.
Ǫueremos consolidar un modelo de negocio sólido, replicable, pero especialmente humano. Tener un equipo que entienda y comparta nuestra forma de entender el sector, que actúe sin opacidad, sin presiones innecesarias y con una clara orientación a aportar valor real a los clientes, que disfruten del trabajo que realizan porque saben que lo están haciendo bien.
El fin último es superar las expectativas del cliente, y por lo tanto, el éxito una consecuencia de ello.
Buscamos que con cada operación, Línea 12 sea conocida por hacer las cosas bien, por el cuidado que presta a cada detalle siempre pensando en su cliente. Estamos decididos a elevar el estándar del sector.