Este caso ha sido algo especial pero por la situación del inmueble, ya que existía una incoherencia entre Catastro y Registro: en el Catastro aparecía como uso residencial y en el Registro como uso comercial, por lo que la financiación de los potenciales compradores no podía ser igual que para la de una vivienda, entre otras peculiaridades de la operación.
Pero no hay nada que se nos resista, tenemos otro cierre feliz.
El vendedor quedó encantado con el trabajo de la comercial, ya que el inmueble anteriormente había sido comercializado por otra inmobiliaria que no consiguió cerrar la venta; los compradores además de encantados, ya cuentan con un activo más en su patrimonio, que desde el primer día se encuentra aportando rentabilidad.
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