Un chalet por otro chalet.
Los vendedores adoraban su casa, pero querían vender. No era por eso que se suele decir de "se nos ha quedado grande porque las hijas se han ido", ni tampoco eso de "tiene muchas escaleras".
La razón de la venta era que querían estar más cerca de sus hijas por si necesitaban algo, y las hijas también querían que así fuera.
Tenían ya claro a dónde se iban a ir, era a otro chalet. El problema es que al ser de obra nueva, cada vez iban alargando más el plazo de entrega y los compradores se iban poniendo nerviosos, querían darse aunque fuera el último baño del verano en la piscina de su nueva casa.
Finalmente esta historia acabó felizmente. Es ley de vida que unos se muevan para estar más cerca de sus hijas a otra vivienda algo más reducida en tamaño, y que otros necesiten cada vez más espacio porque la familia está creciendo.
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