El mediador.
Con cuatro propietarios es fácil que alguno piense diferente, que no se llegue a un acuerdo de manera rápida o tener cualquier tipo de discrepancia. Esto es lo que pasaba con los vendedores de este piso, afortunadamente, como casi todo en esta vida, hubo una solución.
Un compañero de nuestro equipo tuvo que estar mediando en la familia para aproximar posturas, pero así fue como se consiguió establecer un precio de venta y una vez se tuvo un comprador, llegar a un acuerdo con el mismo.
Hoy en día nuestro comprador vive feliz en su piso, muy cerquita de nuestra oficina además.
Otro final feliz.
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