Superficie construida
Es una historia bastante larga, así que intentaremos ser breves.
Este inmueble pertenecía a una pareja que ya no estaba junta desde hacía bastante tiempo, pero decidieron alquilar el piso y repartir la cantidad percibida. Lamentablemente por cuestiones económicas, uno de los propietarios necesitó vender el inmueble para obtener liquidez y así fue como conocimos a los vendedores.
A continuación a quien conocimos era a la inquilina, la cual nos permitía acudir al inmueble con visitas pero en horarios extremadamente limitados: una hora y media de visitas por la mañana, una vez cada dos semanas (con suerte).
Dada la disponibilidad para poder acudir con visitas, las teníamos cada 10 minutos. Nos organizamos para que dos personas del equipo estuvieran allí para aprovechar el tiempo al máximo: uno abajo recibía a las visitas y rellenaba la hoja de visitas, y otro subía al inmueble para realizar la visita.
Una de esas mañanas conocimos a la compradora de este inmueble, lo quería reservar hasta antes de verlo para que no se le adelantaran, pero era la segunda visita del día y había que respetar el orden establecido. Al bajar del inmueble realizó la reserva.
Nosotros siempre explicamos todo y además lo dejamos todo por escrito. Además, antes de dejar que nadie firme un documento siempre procedemos a leerlo en voz alta por si surgen dudas. Lo hacemos para evitar esas situaciones de "eso no me lo dijiste", "eso no lo sabía", etc. Pero hay en casos como en este, que aunque expliques todo, lo dejes todo por escrito, e incluso mandes mensajes de WhatsApp especificando bien todo, hay personas que deciden actuar de una manera poco comprensible.
Finalmente la operación se cerró correctamente. Y aunque la experiencia es mucho más pintoresca de lo que podemos explicar aquí, agradecemos también poder aprender de situaciones como esta. Como se suele decir...hay que mirar el lado bueno de las cosas.
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